Existencialismo y fenomenología en terapia gestalt
D entro de los conceptos centrales de la Terapia Gestalt, considero al Existencialismo y la Fenomenología, fundamentales para saber desde dónde situarse. Ya sea en el estudio y compresión de la teoría, la investigación: donde podemos generar nuevas cuestiones y paralelos entre disciplinas; servirnos de estas enriqueciendo la teoría y la divulgación de la misma. Pero por sobre todo por su aplicación en la terapia y en la vida misma.

Toda esta elaboración intelectual sobre la Terapia Gestalt, no me sería tan importante si no incidiera directamente en la técnica. Es decir, el posicionarse en el existencialismo y la fenomenología sólo desde lo intelectual sería incompleto. Ya que, hablamos de una terapia en donde la experimentación es fundamental para la sanación. O dicho desde la Gestalt: para la integración. 

La visión existencial

El existencialismo es una postura crítica contemporánea que nace en crisis, en contexto de guerras y lucha de clases.  Esta postura viene a romper con antiguos paradigmas sobre la naturaleza humana.

Para el hombre existencialista, la existencia precede a la esencia. No hay dios, ni bien ni mal. El hombre existencialista está arrojado en la nada, es un hombre condenadamente libre.

Aquí es donde aparece el concepto de la responsabilidad: Si no hay naturaleza, ni dios, ni bien ni mal ¿Desde dónde podemos erigir, por ejemplo, un sistema político y sus leyes? Jean Paul Sartre dijo “Todo filosofo existencialista, busca una ética universal y válida para todos los seres humanos” en contraposición de las diversas morales particulares de cada una de las culturas preexistentes.

Entonces, “la existencia precede a la esencia” quiere decir que, como hombres libres, tenemos responsabilidad por nuestros actos y nos construimos a través de estos. Desde aquí sin duda podemos trazar nuevos planes de acción no explorados en el pasado, por ejemplo, en el área de la psicología. Y más específicamente en el contexto de las terapias (y hasta en la relación terapéutica).

Con los antiguos paradigmas filosóficos que explicaban el ser, el hombre era esencialmente bueno y se corrompía, por lo que había que volver a encarrilarlo. De eso se trataba la terapia, en definitiva. Generando, entre otras cosas, la pasiva responsabilidad sobre los propios actos, ya que el interés por ir a terapia, si lo vemos en profundidad, tiene que ver con una exigencia del entorno.

El enfoque gestáltico

Por ejemplo, al paciente con estrés que resulta no ser lo suficientemente funcional en su trabajo. Acude a terapia para sanar este estado disfuncional y reincorporase a trabajar, pudiendo ser el trabajo mismo motivo de este estrés. Esta visión puede generar también sobreangustia en el paciente, que tiene que lidiar con su desajuste pero que además no puede cumplir con el mandato social que le obliga a encarrilar y ser “normal”.

En respuesta a esto la Gestalt trabaja con el potencial humano y eso, no guarda relación con ninguna ley estática, sino todo lo contrario. Enfatizo: es la existencia la que va creando la esencia, por lo tanto, es el organismo quien va necesitando lo adecuado en el momento preciso y lo hace a través del ser.

Por eso se dice también que la Gestalt confía en la naturaleza organísmica. Y lo podemos ver también en la relación terapéutica y su técnica, donde el terapeuta es un hombre o mujer responsable de sus actos, el terapeuta ya no es un observador objetivo, es quien guía el proceso de forma flexible y creativa, sin patrones, test o escalas comparativas.

Existencialismo y Fenomenología

“…no habrá angustia por descarrilar porque nunca estuvimos en el carril de las etiquetas.”

Cuando hablamos anteriormente de existencialismo mencionamos que no hay dios, ni leyes estáticas bajadas del olimpo, ni tampoco una sola forma de expresión del ser ¿Cómo podemos crear leyes generales, observar e intervenir el fenómeno particular si dijimos que lo que nos construye es la experiencia? Ese es el objeto de estudio de la Fenomenología: estudia el fenómeno tal como se presenta, haciéndolo de forma descriptiva. Al contrario de lo que hizo el positivismo y el método científico que elaboraba grandes teorías que pudieran encajar en la realidad. Esto, por supuesto, trae consecuencias en terapia.

Ya que ninguna expresión del ser –ninguna persona-, tiene las mismas necesidades, no podemos hablar de etiquetas que funcionen para determinado grupo de personas, por lo tanto tampoco podemos acceder a un plan de acción que funcione a dicho grupo: no habrá angustia por descarrilar porque nunca estuvimos en el carril de las etiquetas.

Otro punto que me parece sumamente importante, y desde mi propia experiencia, muy efectivo (incluso fuera del contexto terapéutico) es que, al momento de la comunicación paciente-terapeuta, se dan a conocer las zonas de darse cuenta. En la que se genera, en primer lugar, un darse cuenta a nivel del lenguaje, ya que podemos identificar desde qué zona nos movemos y luego corroborar en la experiencia cómo esta influye en nuestra comunicación. Esto hace que el proceso fluya en una comunicación directa y efectiva, y que incluso sea más rápido.

“Existencialismo y fenomenología en Terapia Gestalt”
María José Moreno Millar
Diplomado Gestalt 2019

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