Feminismo y la mirada inclusiva

 ¡Y la culpa no era mía ni donde estaba ni como vestía!, el gran grito que salió de Chile en boca de “Las Tesis” para dar voz a millones de mujeres en el mundo. Hoy, miles de personas se unen para darse a oír junto a este himno, reivindicando su identidad, sus derechos y su libertad

De esta misma manera nació el movimiento feminista, luchando por los derechos y la igualdad de la mujer, contra los roles y la jerarquización de los dos sexos y géneros. Este movimiento, es uno de los lugares más importantes donde, no solo debemos cuestionar la opresión de las mujeres, sino también, otros asuntos relativos al género y a la sexualidad.

En cuanto al género, este expone la discriminación hacia las mujeres y  hacia aquellos que adoptan formas, cuerpos, sentimientos y comportamientos del género no perteneciente.

Entendemos el “género” como la expresión del sexo. Socialmente, se encuentra entre unos límites marcados según expectativas y la correcta normativa. Dejando fuera la evolución y la libertad de expresión, permaneciendo anclado a un conservacionismo obsoleto.

De aquí nace la lucha contra el “binarismo”, donde se intenta superar el sistema sexo/genero actual. Adoptando una mirada más amplia, sin encasillar conductas, sentimientos o personas.

Se pretende no clasificar, ni asociar acciones/comportamientos a un sexo determinado. Esto, en la práctica, significaría que, una persona con sexo biológico femenino (XX), podrá expresarse y permitirse ser de la manera que sienta. Considerándola una expresión personalizada válida, sin la necesidad de encasillarla según un estilo femenino o masculino predeterminado.

El “genero” como construcción social

Entonces, si el “sexo biológico” lo da la combinación cromosómica y el género no está directamente ligado al sexo. ¿De dónde sale la asignación de género? ¿Quién nos da el género?

Respondiendo a esa duda común, consideraríamos el género una categoría y construcción social, el cual viene determinado por la cultura. Se supone que el sexo es “eso natural”, incuestionable, que viene dado. Algo que uno no puede escoger previamente, y que toma, como evidencia, el haber nacido con pene o vagina. En cambio consideraremos género a “eso construido” en base al sexo y que, por lo tanto, puede cambiarse y desvincularse de la dicotomía naturaleza/cultura.

Esta idea de género masculino o femenino, tan común y general, no permite excepciones ni variaciones. Implica cierto normativismo que conduce a entender a todas las mujeres con los mismos intereses, objetivos e inquietudes solo por el hecho de serlo.

Dentro de este evolucionado movimiento feminista, se vela por la igualdad. Nos oponemos a los roles asimétricos de poder, marcados por el sistema binario, donde no hay lugar a colectivos transexuales, al movimiento feminista y otras identidades alejadas de la estructura binaria clásica.

De esta manera, se elabora una lucha y objetivos amplios dentro del feminismo, donde se pretenderán eliminar dicotomías excluyentes. Velando a la vez por la inclusión y la libre identificación sexual (independiente del sexo biológico), alejándose así, de estereotipos y roles de género.

El feminismo, una mirada inclusiva

Aquí radica la importancia de abrir el feminismo a más sectores, para conseguir un movimiento inclusivo y radical, abordando el problema desde la raíz opresora.

A través de la evolución del papel de la mujer por el cual vela el feminismo, se cuestionan y plantean muchas otras identidades sometidas a opresión, las cuales aún no se encuentran normalizadas en la sociedad, debido, principalmente, a que no se identifican dentro del sistema binario.

Estas posibles identidades se incluirían dentro del movimiento feminista, replanteando el concepto de “mujer” junto sus expresiones y la sexualidad en general.

La mujer sigue ligada al sexo débil y dependiente. Sigue sexualizada por ser mujer y sigue entonces siendo víctima del abuso de poder tanto del sistema patriarcal como del propio hombre considerándose con más “derechos a”

Así pues, relacionamos la necesidad de incluir la igualdad dentro del movimiento feminista. Esto surge de entender que, el binarismo, encasilla comportamientos e identidades en masculino y femenino y otorga roles específicos para cada genero.

Rompiendo con el sistema binario y los roles vinculados al género, se pretende conseguir la liberación de la mujer y de todos esos colectivos no considerados dentro del binarismo, liberando la expresión de ser y dejando espacio a decidir, opinar, vestir y vivir.

Marta Martinez Peixó
Práctica en psicología clínica 2020


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Escrito por Marta Martínez Peixó
Estudiante de Psicología de la salud, finalizando la mención clínica. Realizando mis prácticas universitarias y formándome en Terapia Gestalt. Soy educadora infantil titulada y por vocación. Aficionada a la escritura, practicante de yoga y viajera frecuente.